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Más personas, menos pantalla

Enero 21 , 2026

Hoy quiero hablar de algo que he estado implementando en estas primeras semanas del año.
Lo comparto acá, más que todo, para que quede documentado.

Y es esto: quiero tener más relaciones en persona.

Me he dado cuenta de que, culturalmente, hay una tendencia muy fuerte hacia el wellness, los mejores hábitos y todos estos movimientos generacionales —con muchos de los cuales estoy de acuerdo—. Pero hay algo que quiero cambiar: dejar de pasar tanto tiempo frente a las pantallas. Dejar de estar tan pegado a un ladrillo de aluminio con dos planchas de vidrio. Mi teléfono.

Hoy quiero contarles un poco de estos experimentos que he estado haciendo últimamente.

Puede sonar sencillo. Puede sonar obvio. Pero en un mundo tan digitalizado como el que vivimos —con inteligencia artificial hasta en la lavadora— las conexiones humanas, al menos para mí, toman todavía más sentido. Y en la medida de lo posible, quiero estar presente en el momento. Estar con las personas. Con mis amigos. Con mi familia.

Todo tipo de relaciones donde no estemos limitados por una pantalla.

En estas últimas dos semanas he estado intentando ver más a las personas, estar presente, chatear menos. También he estado investigando sobre un tema personal específico que espero poder compartir por acá en un par de meses. Uno de los consejos más repetidos alrededor de este tema es que el texting debería usarse, sobre todo, para logística: para coordinar, para planear verse con los demás.

Y es un cambio que quiero hacer.

He aprendido que no importa qué tan conectados estemos digitalmente, ni cuántos reels, memes o TikToks nos mandemos. Tener a una persona frente a frente, observar sus reacciones, compartir el mismo espacio… esa conexión es algo que, personalmente, hacía mucho había dejado de lado.

Para mí, este es un año muy enfocado en las relaciones personales. En no dejar de lado ese aspecto de la vida. Hay muchos estudios que relacionan la longevidad y la calidad de vida con la calidad de nuestras relaciones, y este ha sido un experimento sumamente gratificante.

He aprendido que llegar a tiempo importa.
He aprendido que los chistes y las risas son mejores en persona.
He aprendido que para conocer realmente a alguien, hay que estar ahí.

Esto puede ser temporal. No solo aplica para mí.
Aplica para cualquiera de ustedes que esté del otro lado leyéndome.

Hoy podemos estar en una ciudad. Mañana, en otro país.

Así que esta semana no te dejo una pregunta. Te dejo una invitación: a estar más presente.

La semana pasada les pregunté cuál creían que era el reto más grande de las finanzas personales, y uno de ustedes respondió algo que me pareció muy honesto:

“Para mí, el reto más grande de las finanzas es enfrentar la realidad que nos muestran los datos. En tiempos de abundancia no parece tan necesario, pero en tiempos de vacas flacas hay temor de ver qué tan mal —o qué tan bien— está realmente nuestra situación financiera y nuestro estilo de vida. Después de trabajarlo en terapia, entendí que es mejor saber exactamente a dónde se va el dinero y qué impacto tiene eso en nuestros planes y sueños.”

Gracias por compartir.
Siempre los leo.
Y los invito a seguir respondiendo y creando conversación.

Nos vemos la siguiente semana 🚀

“La calidad de tu vida es la calidad de tus relaciones.”
Esther Perel

Si tienen más reflexiones sobre este tema o desean compartir sus propias experiencias, no duden en responder a este correo. Sus voces son importantes y me encantaría integrarlas.
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