Hace unos días alguien me preguntó “¿Por qué escribís? o ¿qué querés hacer?”. En el momento no pude verbalizar muy bien mi respuesta, irónico, ¿no? Siento que soy alguien que se caracteriza por poder expresar cómo se siente y cómo piensa. Pero… ¿qué pasó?
En ciertas ocasiones hay demasiado en mi mente y siento que las palabras me quedan cortas. Es como esta definición del arte que va más allá de lo que las palabras pueden expresar, y justo así es como me sentía. A veces es un sentimiento, y reducir un sentimiento a palabras es difícil y se pierde mucho en el camino. Más bien, le comenté a esta persona lo que es este newsletter y la idea más abstracta del mismo o de mi proceso de escribir.
“Es una extensión de mi monólogo interno que decido compartir”.
Un año después sigo manteniendo lo mismo: no escribo por likes, por fama, por reconocimiento. Escribo por mí mismo. Lo hago para documentar mi vida, para compartir aprendizajes, para conectar con las personas. Cada vez que alguien de ustedes se toma el tiempo para responderme una pregunta, sigue siendo un honor para mí. Siento que puedo tener una conversación diferente, más profunda, más cercana… algo que siento que nos hace falta en estos días. En algún momento de mi vida voy a escribir un libro, y qué mejor que tener documentada una gran parte de mi vida por medio de esto.
No recuerdo exactamente dónde fue que vi la referencia, pero era justamente de un ejecutivo con muchos años de experiencia diciéndole a alguien más cómo había sido su proceso de escribir: “Solo llevo 300 newsletters, me falta mucho”. Me impactó esto. La humildad de decir “solo llevo” es algo que, para alguien que está empezando como yo, me recuerda a la siguiente frase:
“Mastery takes practice”.
Hoy cumplimos un año de newsletters. Desde el primero de todos Link hasta el día de hoy. 52 semanas escribiendo. Hemos tenido altos y bajos, mejores newsletters que otros, personas nuevas y personas que están desde el comienzo. Hoy quiero celebrar con ustedes. Todavía somos una cantidad en la cual los conozco a todos o a la mayoría, y también quiero compartir mis aprendizajes.
Si en algún momento querés empezar algo, el mejor momento fue ayer. El segundo mejor momento es hoy. Ya sea un proyecto creativo, negocio o, inclusive, nosotros mismos como proyectos: nuestro bienestar, nuestras relaciones, nuestro mundo interno. Estas actividades que nos dan propósito, que nos hacen ilusión. Desde crear un blog hasta dormir ocho horas. Todo es válido cuando se busca vivir una vida con propósito.
Esto es de mi diario personal hace un año:
“Hoy estoy realmente emocionado por algo más. Escribí mi primer newsletter en la vida. Y va a enviarse, creo, a unas 15 o 17 personas que están interesadas en leerlo. Es algo muy personal, lo preparé con mucho cuidado y eso me dio la confianza y el valor que necesitaba para seguir en este camino.
Aunque sea difícil, aunque sé que cometeré muchos errores, quiero aprender, quiero seguir mi intuición.
Y quiero seguir, seguir adelante, y aprender.”
He aprendido mucho este año, desde escribir en mi habitación hasta escribir en un aeropuerto a medianoche.
Desde aeropuerto internacional de la ciudad de Guatemala
Un par de cosas principales que se han quedado conmigo:
La regla del 80/20
Este año entendí que el 80% de los resultados viene del 20% de las acciones. En la escritura lo veo clarísimo: solo un pequeño porcentaje de mis hábitos —sentarme aunque no tenga inspiración, publicar aunque sienta que no es “perfecto”— es lo que realmente sostiene todo. No se trata de escribir todos los días de forma brillante, sino de aparecer una y otra vez. Ese 20% de constancia es lo que permite que el resto exista.
La interacción es clave
La idea detrás de este newsletter es que, mientras me sea posible contestar todos los correos que me envíen, poder tener esas conversaciones con ustedes y así seguir alimentando ese crecimiento mutuo.
Mi contenido no es para todos
Esta es una realidad un poco polémica, pero aceptarlo trae mucha claridad y paz. No todo el contenido que creo resuena con todas las personas. Lo que escribo, lo que comparto, no es para todos. Entender que es un nicho de personas que se sienten identificadas con mi narrativa y los temas que comparto hace que me enfoque en la persona indicada a la cual estoy compartiendo.
¿Qué nos espera este siguiente año?
Unos pocos por acá recuerdan un tiempo en el que los primeros newsletters no eran públicos. Yo no había hecho el anuncio en redes sociales ni nada, hasta que llegamos a una cantidad específica fue cuando decidí abrirlo. Algo similar viene este año.
Quiero enfocarme en mejorar cómo escribo, en compartir mis ideas de manera más clara y, sobre todo, seguir aprendiendo y renovándome. No quiero caer en la narrativa de decir lo mismo de mil maneras diferentes. También puede ser que en el futuro cambie de opinión en temas o cosas de las que previamente he hablado. Es normal… es parte de crecer.
Quiero encontrar la manera de poder hacer el proyecto autosostenible de una manera orgánica. También poder tener un espacio como un blog donde tenerlos todos de una mejor manera que a como está ahora.
Este último año a nivel personal ha sido de locos. Gracias por leerme y gracias por estar aquí.
Con cariño, Rodolfo.
Si quieren escuchar este newsletter en formato podcast experimental aca el link - Youtube
"No escribas para ser entendido. Escribe para entenderte." — Alberto Moravia
Si tienen más reflexiones sobre este tema o desean compartir sus propias experiencias, no duden en responder a este correo. Sus voces son importantes y me encantaría integrarlas. {{ address }} Unsubscribe