El valor de elegir bien tus sí y tus no
Desde un avión, a más de tres mil metros de altura y a más de 800 kilómetros por hora.
Hoy quiero reflexionar sobre las oportunidades de hacer cambio. La semana pasada hablábamos de cómo compartir contenido puede ayudar a alguien más, inspirar e inclusive cambiar tu vida.
Ahora otro de los factores: las oportunidades y cómo las aprovechamos para hacer bien.
Justo en este momento me dirijo a un tipo de conferencia no convencional, en donde jóvenes de muchos países nos reunimos para crear comunidad, proyectos y estrategias. Donde conectamos con otras realidades y aprendemos de cómo ellos están aprovechando las oportunidades para ayudar a otros.
Siendo franco, estoy un poco sentimental. La última vez que estuve en este evento recién había perdido mi trabajo y estaba a punto de iniciar este newsletter. Cómo pasa el tiempo, ¿no? Me impresiona cómo ciertos lugares o contextos tienen la capacidad de devolverte versiones pasadas de vos mismo. Estás en el mismo lugar, pero ya no sos la misma persona. Has vivido cosas, has cambiado.
Volver a estar aquí, dos años después, me pone a pensar en todas las pequeñas decisiones que tomé desde entonces. Algunas conscientes, otras por intuición. Algunas acertadas, otras no tanto. Pero todas me trajeron hasta acá.
Y creo que de eso se trata también el tema de hoy. No solo se trata de generar oportunidades —como hablamos en el newsletter de la suerte— sino de aprender a verlas y tomarlas. A veces se presentan disfrazadas de problemas, de incomodidad, de finales. Y otras veces están ahí, en frente, pero no nos sentimos listos.
Siempre he sido fan de aprovechar lo que a mí me interesa y lo que a mí me mueve. Esta idea que muchas personas pueden tener de “aprovechá todo” siento que es algo que, al menos conmigo, no resuena tanto. ¿Por qué?
Porque cuando queremos “aprovechar todo” solo por el hecho de aprovechar, ¿qué nos queda? ¿Lo hicimos porque de verdad queríamos, o porque alguien más nos dijo “aprovechá, algo bueno puede pasar”? Que ojo, eso también es válido. Pero ahí es donde entra ese balance.
Ali Abdaal, en su libro Feel Good Productivity, habla de cómo disfrutar el proceso es una de las claves para mantenernos productivos a largo plazo. No se trata de decir que sí a todo, sino de decir que sí a lo que realmente nos importa.
Ryan Holiday dice que cada “no” que digamos hoy es un “sí” que nos guardamos para el futuro.
Y me gusta pensar que cada “sí” que damos con intención es un paso hacia algo que realmente queremos construir.
Así que te pregunto:
¿Cuáles han sido esas oportunidades que te han movido últimamente?
¿Sos de las personas que dicen que sí a todo, o te tomás tu tiempo para decidir?
¿Creés que deberíamos aprovechar todo desmesuradamente?
Te leo.
Nos vemos la próxima semana. 🚀
| | “La vida no se trata de tener buenas cartas, sino de jugar bien con las que tienes.” — Josh Billings |