Esto también es una película
Desde una cafetería en Managua, Nicaragua.
A mis 15 años, aproximadamente, conocí a una de las personas que más ha influido y ha servido de inspiración y ejemplo en mi vida creativa: Casey Neistat. Algunos por acá lo conocen, pero si no lo conocés, te cuento quién es.
Casey es un creador de contenido estadounidense que se hizo famoso por su manera particular de contar historias, y se viralizó con sus daily vlogs en la década de los 10’s —nunca pensé referirme así a una década pasada—. Su estilo, aparentemente despreocupado, encontraba en lo cotidiano una historia por contar cada día.
Muchos lo consideran un referente en el mundo de la creación de contenido, y con mucha razón. Algo que me impactó mucho cuando empecé a ver sus videos fue que al final de cada uno siempre terminaba con la frase:
“Una película por Casey Neistat”
Años después, en una entrevista o en uno de sus propios videos, comentó por qué firmaba todos sus videos de esa manera. ¿La razón? En su mente, todos los videos que él creaba eran piezas únicas. Películas. Tal vez en el sentido estricto eran simplemente videos, pero la intencionalidad que venía detrás de eso fue lo que más me marcó.
El decir “una película” no solo le daba otro nivel de seriedad, sino que también te hacía apreciarlo más. Casi como arte. Ese misticismo que, en tiempos recientes de inteligencia artificial y contenido sintetizado, lo orgánico toma aún más valor. Como dice Simon Sinek en el podcast “The Diary of a CEO”:
“Creo que vale la pena escribir tu propia sinfonía, pintar tu propio cuadro, construir tu propio negocio, ya sabes, escribir tu propio libro; no por ellos, no por el resultado, sino para tu crecimiento personal.”
Es por eso que yo sigo escribiendo todas las semanas. Es por eso que me tomo el tiempo de responder sus correos, sus mensajes por WhatsApp o por Instagram. No por el resultado, sino por el proceso. Y eso me lleva a la idea principal sobre compartir contenido.
Más allá de compartir por compartir, así como Casey firma sus videos al final como “una película”, así me siento yo escribiendo: aprendiendo.
Es una de las mejores maneras de aprender: compartir y enseñar a los demás. Estoy seguro de que hay algo en lo que tenés mucho conocimiento, o alguna historia que vale la pena ser contada.
Así que si ese es tu caso, me podés escribir. Y la podemos compartir juntos.
Te leo.
Nos vemos la próxima semana. 🚀
| | “Escribe para ti mismo. Comparte para los demás.” — Austin Kleon |