El valor de los primeros fracasos
Entre 2019 y 2020 fue cuando creé mi primera empresa “Semi formal”. Antes tenía una tienda de jugos y galletas… pero eso se los cuento otro día.
Después de tener mi primer cliente freelance, fue cuando, con dos amigos y compañeros de estudio, decidí que creáramos una empresa de desarrollo de software a la medida. Pero… ¿quién era yo en ese entonces?
Tenía 19 años, estaba en mi tercer año de universidad, hacía mis primeras pasantías, no sabía ni programar, y entre estudiar, trabajar y entrenar… tenía muchas ideas. Más allá de eso, tenía una cultura que quería establecer. No sabía todavía lo que era cultura empresarial ni lo que significaba manejar una empresa. Pero primero necesitaba clientes.
Así fue como encontré al primer cliente —que después me daría cuenta también sería el último—. Con una idea, emocionado de trabajar con mis amigos y sin saber programar, me fui a vender cielo y estrellas. Recuerdo llegar donde el cliente, que estaba en un salón de belleza, con un cuaderno lleno de notas y dibujos de la aplicación que quería, mientras mis socios estaban en una llamada por Meet, tratando de entender lo que el cliente pedía.
Ahí fue cuando me enfoqué demasiado en vender, vender y vender. En querer cerrar ese primer proyecto… sin saber siquiera cómo íbamos a hacerlo. Pero seguí adelante. Contraté un diseñador, y así empezamos a “programar”.
Al final, resultó en nada.
No pude entregar la aplicación, nadie sabía qué hacer y terminamos regresando el dinero. Eso marcó el fin de NTN Solutions. Pero, ¿qué fue lo que aprendí?
La lección más importante
Fueron muchas cosas. Pero la más importante —y algo que me prometí tiempo después— fue no volver a sobrevender, o como decimos en buen nica: no vender humo.
Esto va muy de la mano con el tema de las expectativas, y aplica a todo: no solo en los negocios o el trabajo, sino también en lo personal.
Fue de esas experiencias que te enseñan que se puede seguir, que se puede volver a intentarlo y que lo importante es aprender.
Un fracaso que sembró algo
Años después, trabajo en un lugar donde tengo la oportunidad de hacer cultura, crear equipos, ayudar a personas. Y en lo personal, estoy construyendo una empresa con el ADN de NTN Solutions.
Lo cuento abiertamente: fue uno de mis primeros fracasos.
Pero qué buen fracaso.
Ahora te pregunto:
¿Cuál fue una de esas experiencias donde aprendiste algo que todavía te acompaña?
Te leo.
Nos vemos la próxima semana. 🚀
| | “Expectations are the thief of joy.”” — Theodore Roosevelt (atribuido) |