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¿Y si nadie te está viendo?

Marzo 26, 2025

Streamear sin audiencia, escribir sin aplausos

Desde Café DELAFINCA, Managua, Nicaragua

Mientras compartía con uno de ustedes por correo sobre cosas que hemos hecho, hice un recuento de ciertas cosas o “experimentos”, como yo les llamo, y hoy quiero compartirles uno que me enseñó mucho…

En el año 2018, era mi segundo año de carrera. Recuerdo estar empezando en el mundo de la ingeniería, ser un “foráneo” en la ciudad capital y no tener muchas cosas claras. Yo crecí consumiendo contenido de internet: YouTube, Twitch, y algo que siempre quise fue crear contenido —quién lo diría que ahora lo hago de manera escrita todas las semanas—. De ahí viene mi deseo de crear videos y toda la parte audiovisual.

Justamente ese año, en mi país sucedió un conflicto sociopolítico que generó mucha incertidumbre. Fue un momento traumático para mí y para muchos. Como joven adulto empezando la universidad, viviendo solo, con estrés, presión y aún así continuando con mis estudios… esa etapa la recuerdo así.

Fue entonces cuando empecé a hacer transmisiones en vivo por Twitch. Quería convertirme en un “Twitch streamer”, el primero de mi país decía yo.

Ser streamer en medio del caos

Esa fue mi manera de sobrellevar todo lo que estaba pasando a mi alrededor mientras estudiaba. Así fue como empecé a transmitir en vivo con la misión de ser el primer Twitch Affiliate de Nicaragua.

¿Qué significaba eso? Básicamente convertirlo en un pequeño negocio: monetizar, recibir donaciones, etc. Había ciertas métricas específicas: transmitir cierto número de horas, tener 50 seguidores… cosas que no parecían tan difíciles. Pero había una en particular que fue la más dura:

Tener más de cinco personas viéndome en vivo cada día.

Y ¿por qué era tan difícil? En 2018, TikTok aún era Musical.ly y el boom del streaming no era lo que es ahora. Además, pasaba un fenómeno que MJ DeMarco menciona en su libro The Millionaire Fastlane: solo vemos al emprendedor cuando vende su empresa por millones, pero no los años que pasó con cero ventas o cero vistas.

La lección más dura

Prendía la cámara, ponía el juego, encendía las luces, presionaba “Go Live”… y saludaba al vacío. Nadie me veía. Ver ese 0 me devastaba. Sentía que todo el esfuerzo no valía nada.

Hasta que otro streamer dijo algo que me cambió la vida:

“Tenés que streamear como si te estuvieran viendo miles de personas. No importa si es una o un millón, hacelo de la mejor manera posible y no mires el número.”

Eso me quitó una presión innecesaria. Empecé a transmitir sin preocuparme por cuánta gente estaba viéndome. Poco a poco, crecí. Llegué a tener 10 personas en vivo, ¡un día 50 al mismo tiempo! Y ni me di cuenta hasta revisar el resumen después.

Así fue como logré mi meta. Me convertí en Twitch Affiliate. Tal vez no el primero del país, pero aprendí demasiado. Y esa experiencia me trajo hasta acá, escribiendo para ustedes.

Hoy en día, no reviso cuántas personas abren el correo o dan clic a los enlaces hasta después de varias semanas. Me enfoco en contestar todos los correos que me responden, en las interacciones reales.

Todo cuenta (aunque no lo veas)

Estas experiencias, estos experimentos que nos sacan de lo habitual, son las que más enseñan. Años después, las apreciamos de verdad.

Mi primer trabajo formal fue en Recursos Humanos… pero esa historia se las cuento otro día 😉

Y ahora te pregunto:

¿Qué experiencia has vivido que hoy te ha enseñado algo valioso?
Te leo.

Nos vemos la próxima semana 🚀

“Hazlo tan bien que no puedan ignorarte.”
Steve Martin

Si tienen más reflexiones sobre este tema o desean compartir sus propias experiencias, no duden en responder a este correo. Sus voces son importantes y me encantaría integrarlas.
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