Carta a la Ciudad de México
Desde el Centro Histórico de la Ciudad de México, a pocos metros del Palacio de Bellas Artes…
Siempre que viajo, trato de escribirle una carta a cada país, cultura o lugar que visito. Es mi forma de plasmar mis impresiones y aprendizajes, como una conversación con el lugar. Y ya que mi travesía aquí está por terminar, quiero compartir un poco de lo que viví y sentí en esta ciudad.
Ciudad de México se siente como casa. Se siente como estar en América Latina y no una ciudad de europa o norteamerica. Es una ciudad enorme, llena de cultura, colores y, por supuesto, una taquería en cada esquina (y no es broma). Venir de un país con siete millones de habitantes y pasar a una ciudad con cuatro veces más población es un salto abrumador. La cantidad de personas, la energía incesante y la vida que bulle en cada rincón es algo difícil de ignorar.
Pero si algo puedo destacar es lo rica que es la cultura y lo profundamente orgullosos que son los mexicanos de ella. Su historia, sus costumbres y su hospitalidad están impregnadas en cada conversación. Ver a las personas hablar con tanto amor sobre lo que hacen, escuchar historias de su país y su gente, es algo que te llena y te aleja de la típica cara turística de México.
Explorando Xochimilco: Más allá de lo turístico
El sábado pasado tuve la oportunidad de compartir con la comunidad de Global Shapers en un proyecto que me llevó a descubrir una faceta completamente diferente de Xochimilco.
Xochimilco es conocido turísticamente por sus trajineras, música y fiesta. Pero detrás de esa imagen, hay una historia más profunda. Tuve el privilegio de conocer un área de conservación de más de 800 km² de canales y chinampas, tierras flotantes utilizadas desde la época prehispánica para la agricultura.
Allí, existe un proyecto increíble que busca concientizar sobre la preservación de este ecosistema y, además, brinda formación agrícola a mujeres que, históricamente, han sido excluidas del derecho de trabajar sus propias tierras. Un recordatorio de que los lugares no son solo lo que vemos en las postales, sino también las historias de resistencia y comunidad que los habitan.
Si quieren conocer más sobre este proyecto, pueden seguirlo aquí: Shenampa.
Viajar siempre me recuerda lo valioso que es ver las cosas más allá de lo superficial. No es solo recorrer calles o visitar lugares emblemáticos, sino comprender las dinámicas sociales, conectar con las personas y conocer las historias que no siempre se cuentan.
Esta semana regreso a casa, pero me llevo conmigo la certeza de que cada viaje nos cambia, incluso si no nos damos cuenta en el momento.
Y ahora te pregunto: ¿Qué es lo que más te ha cambiado después de un viaje?
Quiero leerte. Nos vemos la próxima semana 🚀
| | "Viajar te deja sin palabras y después te convierte en un narrador." — Ibn Battuta |