No sé si recuerdan esa canción, ya algo vieja, que decía: "Quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar". Recuerdo haberla escuchado de pequeño y, aunque la cantaba, no fue hasta mi adultez cuando realmente descubrí e internalicé el significado de esas palabras.
Hace unos días, tenía una conversación con una amiga cercana, donde reflexionábamos sobre los roles de las amistades. Algunas son circunstanciales, mientras que otras perduran a lo largo de los años. Ella compartía cómo, a pesar de tener amistades de toda la vida, a veces no logra conectar a un nivel más profundo con ellas. Esto me llevó a cuestionarme y valorar las amistades que tengo, muchas de ellas están leyendo esto ahora mismo. Y es que, a veces, queremos que un amigo cumpla muchos roles o esté allí en todo momento, en todo lugar. Esa famosa frase que dice: "Los verdaderos amigos están en las buenas y en las malas" es cierta, pero no siempre ese "amigo" va a estar ahí para todo.
¿Cómo cambié mi relación con mis amistades?
Años atrás, recuerdo haber buscado precisamente eso en una amistad: alguien que estuviera en todo momento, alguien que estuviera al día por completo con toda mi vida. Estoy seguro de que alguno de ustedes se siente de la misma manera. Sin embargo, esto me llevó a muchas decepciones y malos entendidos, porque...
"Expectations are the thief of joy"
(Las expectativas son el ladrón de la felicidad).
Tener expectativas irreales sobre las personas que nos rodean no es sano, ni nos ayuda a llevar una vida más saludable. Recuerdo que en un cumpleaños en especial, me sentí vacío porque las personas con las que estaba no podía conectar de una manera más profunda, como muchas veces me gusta tener conversaciones. Pero con el tiempo, entendí que hay amistades para diferentes situaciones, entornos y etapas de la vida.
Sí, así es. No todos tenemos las mismas amistades en todas las etapas de la vida. Tu amigo no siempre es esa persona que está ahí en todo momento; puede ser simplemente alguien con quien compartir cuando solo quieres despejarte, ver una película o hacer ejercicio. Un amigo puede tener múltiples roles, pero no todos los roles.
Acepta a tus amistades por quienes son
Retomando esta conversación que tenía con mi amiga, le comentaba que tal vez sus amigos de toda la vida y ella están en etapas diferentes, por lo que no pueden conectar de una manera profunda o más vulnerable, lo cual está bien.
Hay amigos para divertirse, para reírse, para enojarse, para filosofar… Lo importante aquí es ser consciente de la relación que tenemos con cada persona que se acerca a nuestra vida. Esto va más allá de saber qué cosas tenemos en común; se trata de reflexionar conscientemente sobre por qué consideramos a esta persona nuestra amistad.
Personalmente, hace un par de años dejé de utilizar el término “mejor amigo”. Sentía que esta mentalidad ponía expectativas irreales sobre las personas a las que llamamos amigos. Ponía todos estos roles en una sola persona y, cuando esa persona no cumplía con todo eso, me sentía mal.
Por eso, ahora me gusta imaginarme mis amistades como un círculo:
- Amistades cercanas: Personas con las que comparto el día a día y tenemos mucha confianza y multiples conexiones.
- Amigos: Personas que tal vez no son tan cercanas a mí, pero con quienes compartimos una relación específica sobre un tema en común o actividades y podemos llegar a tener una conexión.
- Conocidos: Personas que están a mi alrededor, con quienes podemos tener temas en común o actividades, pero no hay una relación de amistad más desarrollada todavía.
El valor de tener amistades diversas
Este enfoque hacia mis amistades me ha permitido rodearme de más personas con las que puedo compartir distintos temas y situaciones. Puedo crecer y aprender con ellas. Tener relaciones sanas, en las cuales hay un sentido mutuo de admiración y aprendizaje. Amistades de otros países, otros idiomas, otras culturas. Y lo que esto me ha permitido es reducir la presión sobre las mismas personas y quitar las expectativas, para poder disfrutar de una amistad genuina.
Hace unas semanas, cuando hablábamos de los retos personales, alguien compartió lo siguiente sobre los desafíos y las zonas de confort:
Uno de los retos recientes fue renunciar a mi antiguo trabajo. Me llegaban ofertas, pero siempre las rechazaba por estar cómoda, hasta que sucedió una situación con un compañero de trabajo que me hizo despertar y tomar la decisión de irme.
Esto me recuerda que a veces nos sentimos tan cómodos, tanto en situaciones como con amistades, y no estamos conscientes de lo que realmente queremos. Por eso, te invito a que la próxima vez nos tomemos un segundo para respirar y reflexionar sobre por qué estamos donde estamos y con quiénes estamos.
Ahora te pregunto: ¿Qué tipo de amistad valoras más en tu vida? ¿Cómo han cambiado tus relaciones a lo largo del tiempo? Me encantaría saber cómo gestionas tus expectativas en las amistades. ¡Te leo!
Nos vemos la siguiente semana.
| | "Eres el promedio de las 5 personas que te rodean" — Jim Rohn. |