A veces, siento que las cosas no van tan bien como me gustaría.
Hace aproximadamente un año, leí un libro que cambió mi perspectiva: How to Break Up with Your Phone de Catherine Price. El título puede sonar dramático, pero su impacto en mi vida fue enorme. Déjenme contarles un poco.
En el 2020, mientras trabajaba en GBM, éramos cuatro becarios que íbamos a la oficina. Como era época de pandemia, solo nosotros y unas pocas personas más asistíamos. En ese entonces, todavía usaba TikTok (sí, dejé de usarlo desde 2020). Pero lo interesante no es el hecho de dejarlo, sino el porqué.
Rodolfo cuando fue becado en la empresa GBM
Todos pasamos por momentos altos y bajos en la vida, ya sea en lo personal o en lo laboral. En esa época, yo estaba atravesando varios desafíos personales, y no todos los días me sentía bien emocionalmente. Recuerdo claramente un día en la oficina, viendo TikToks, cuando, de repente, empecé a sentirme triste. Sin darme cuenta, había pasado una hora en la app. Y así seguían los días, con el mismo patrón: me sentía triste, veía videos que me ponían peor; me sentía alegre, veía videos que amplificaban ese sentimiento. Parecía que la red social “sabía” exactamente cómo me sentía y me alimentaba contenido para mantenerme enganchado. Llegó un punto en que dependía de la app para saber cómo me sentía. Increíble, ¿no?
Noté el patrón y decidí cortarlo. Me asustaba lo bien que el algoritmo “me conocía”, y fue entonces cuando decidí dejar TikTok por completo. Meses después, todas las redes sociales empezaron a incorporar videos cortos, como los de TikTok: Instagram, YouTube, Twitter, Snapchat, y hasta aplicaciones que no te imaginarías. Y para mi sorpresa, volví a caer, esta vez con Instagram, aunque no de manera tan intensa.
El libro de Catherine Price está dividido en dos partes. La primera explica cómo estas apps afectan nuestro sistema de recompensa de dopamina. La segunda te enseña cómo mitigar estos efectos. Si te interesa saber más sobre cómo la dopamina funciona en este contexto, te recomiendo este video de la BBC
¿Me creerías si te dijera que desde febrero de 2023 no tengo notificaciones en mi teléfono (excepto por mensajes y correos)? Ese fue el cambio radical que hice para llevar una vida menos condicionada por las redes sociales y la tecnología. Irónico, ¿verdad? Sobre todo considerando que estoy creando una comunidad en redes sociales.
Esto me lleva al presente. Últimamente, estoy pasando por una etapa vulnerable. Como una amiga cercana me dijo: “Pasar por todo eso es como estar en un pantano, el tiempo se te enreda de maneras raras.” Cada vez que entro en un período de transición, tengo que adaptarme, y paso por esto. Con el tiempo, y con terapia, he aprendido a hacer las paces con ello. Entender que pasar por momentos así es parte del proceso y que no es el fin del mundo.
Hace unos días, decidí darme un descanso de las redes sociales, específicamente de Instagram. Los días en los que pasaba dos horas viendo reels (TikToks) eran los días más difíciles y tristes. No es la primera vez que lo hago; de hecho, suelo tomarme descansos regularmente. Solo que esta vez había pasado más tiempo. Esto me lleva a reflexionar sobre todos estos cambios y sentimientos que a veces no son influenciados por nosotros mismos, sino por factores externos. Lo importante es ser conscientes de lo que consumimos y dejamos entrar a nuestras vidas.
La semana pasada les hice una pregunta sobre el miedo y la procrastinación, y hoy quiero compartir una respuesta de uno de ustedes que me hizo reflexionar profundamente sobre la creación de comunidades y el poder de compartir nuestras historias:
¿Qué es lo que estás postergando por miedo?
Solo te conozco por Instagram y tus correos, pero este en particular me llegó mucho. He estado queriendo cambiar mi vida, pero el miedo y la falta de claridad me han frenado. Hoy tus palabras me inspiraron a buscar el camino que quiero seguir, aunque aún no sé cómo hacerlo. Agradezco tu mensaje, me hizo sentir menos sola en este proceso.
Esta respuesta me hizo pensar en lo importante que es rodearnos de personas que nos apoyen, y cómo el deseo de comunidad es una necesidad fundamental para todos nosotros. Me recuerda a esa frase: “Somos el promedio de las cinco personas con las que más tiempo compartimos”, pero eso lo exploraremos en otro momento.
Ahora quiero dejarte con una pregunta: ¿Qué cambios podrías lograr en tu vida si fueras más consciente del tiempo que pasas en redes sociales? No te pido que las dejes por completo, solo que tomes un momento para reflexionar. La próxima vez que estés navegando, pregúntate: ¿Esto me está acercando a la vida que quiero vivir? Te leo.
Nos vemos la próxima semana. ¡Gracias por seguir acompañándome en este viaje!
"Cuando simplemente prestas atención a lo que haces, a cómo vives, trabajas e interactúas con los demás, puede generar enormes beneficios." — Psic. Ellen J. Langer, sobre mindfulness.
Quiero tomarme un momento para agradecerles a todos y cada uno de ustedes que me ha estado leyendo durante estas cinco semanas. ¡Cómo pasa rápido el tiempo! Este espacio me ha permitido conectar más con ustedes y me revive ese sentimiento de crear comunidad. Ustedes han sido un círculo cerrado de personas con las cuales decidí compartir este momento inicial del newsletter. Los invito a compartir uno o todos lo que quieran con sus amistades, familiares o a quien crean que esto que hemos creado les pueda ayudar. Pronto estaré haciendo público los siguientes newsletters, y todo es gracias a ustedes. ¡Gracias!
Si tienen más reflexiones sobre este tema o desean compartir sus propias experiencias, no duden en responder a este correo. Sus voces son importantes y me encantaría integrarlas. {{ address }} Unsubscribe